¿Quién es el nuevo entrenador?

El nuevo entrenador es Mano Menezes, técnico brasileño con trayectoria en clubes grandes y experiencia dirigiendo una selección nacional. Su perfil se asocia al orden táctico, la disciplina y los procesos de reconstrucción.

Su llegada responde a la necesidad de control, estructura y resultados inmediatos. También busca calmar la presión externa y dar una señal de cambio, aunque el problema no es solo técnico.

La actual dirigencia enfrenta el reto de recuperar credibilidad. Su gestión se desarrolla en un contexto de desconfianza ciudadana, donde se exige transparencia, control y separación real entre deporte y poder político.

Los últimos directivos del IPD y la sombra de la corrupción

Las gestiones anteriores del IPD estuvieron marcadas por investigaciones, cambios constantes y denuncias administrativas. Se repitieron patrones: poca fiscalización, decisiones discrecionales y ausencia de informes claros.

Estos antecedentes afectan directamente al fútbol, pues condicionan infraestructura, apoyo logístico y planificación a largo plazo. La falta de control abre espacio a privilegios y malas prácticas.

Estas dinámicas afectan la competitividad y alimentan la percepción de favoritismo. La selección se convierte así en un espacio de negociación más que de rendimiento.

Política, privilegios y fútbol

Históricamente, el fútbol ha sido usado como vitrina política. Entradas gratuitas, viajes, alojamientos y alimentación cubiertos forman parte de un sistema de beneficios normalizado.

Un cambio que va más allá del entrenador

El nuevo entrenador no resolverá solo los problemas del fútbol peruano. Sin transparencia, control y reforma institucional, cualquier proceso técnico está condenado a repetir errores.

El verdadero desafío no es solo ganar partidos, sino limpiar el sistema que rodea a la selección peruana y devolverle legitimidad ante la gente y la Marca PERÚ.