Deslices fatales
Otra vez, cuando uno estaba al borde de creer que había comenzado a imperar algún tipo de sentido común en las declaraciones presidenciales, Alejandro Toledo ha incurrido en deslices verbales que pueden acarrear graves consecuencias.
En un caso fue sobre un interminable juego de dimes y diretes con la empresa Telefónica del Perú, sobre la eliminación o reducción de la arbitrariamente impuesta renta básica. Este costo, suele encarecer enormemente los costos del servicio telefónico especialmente para los usuarios de recursos mas modestos.
El presidente cayo en una serie de graves contradicciones en sus declaraciones sobre el tema, por el hecho de que su ministro se "olvidó" de comunicarle que cualquier disminución de la renta básica iba a tener como contrapartida que Telefónica elimine los minutos libre otorgados a los usuarios. El ministro del ramo debió renunciar al haberle creado tal imagen de desinformación al presidente. Pero no. No pasa nada.
El otro caso de desliz verbal fue, las declaraciones del presidente Toledo, indicando que la Casa Blanca estaba desinformada sobre el tema de la extensión de los cultivos de coca en el Perú. Ahí también, si bien se habían cumplido en gran parte los objetivos de erradicación por parte del gobierno peruano, había por lo menos unas 3,400 nuevas hectáreas de cultivos detectados en los valles del río Apurimac y del Alta Huallaga.
Por esa misma razón en términos absolutos la superficie de área cultivada había crecido, a pesar de los esfuerzos de erradicación. Eso se "había olvidado" de decírselo el encargado de política antidrogas del Perú. El ponerlo en aprietos y contradicciones al presidente Toledo debió haber significado la renuncia inmediata de Nils Erickson, pero igual. Aquí no pasa nada.
Este segundo tema era extremadamente delicado, pues actualmente hay una "tolerancia cero" por parte de cualquier acuerdo no cumplido, sobre todo sobre temas de terrorismo y de narcotráfico, pues son temas en muchas áreas íntimamente ligados.
Lo peor del caso es que han aparecido en el debate nuevas cifras desmintiendo las cifras dadas por el presidente Toledo (34,000 hectáreas) y aquellas dadas días después por el premier Solari (36,000) una cierta diferencia.
Pero lo delicado es que otros estudiosos que siguen desde hace tiempo el tema de la extensión de los cultivos como lo son Roger Rumrill que habla de la existencia de unas 65,000 hectáreas, que es la misma cifra que da también otro respetado estudioso del tema como lo es Hugo Cabieses.
Lo cierto y triste del asunto es constatar una vez más que el presidente carece de un verdadero aparato informativo, que con seriedad le diga que es pertinente declarar y que otros temas por su complejidas deben ser tratados con una máxima reserva, pues el costo político de una declaración mal hecha o mal formulada, sobre un tema tan sensible crea reacciones, muchas veces difíciles de enmendar.
Hay un vacío evidente, en los servicios de prensa de Palacio de Gobierno, que les hace esperar que se produzca el problema para después tratar que se apague el fuego producido. El mal sin embargo ya esta hecho generalmente. Esta vez la cancillería ni siquiera ha querido meterse en el asunto y ha dejado que el problema de alguna manera se ahonde. Quizás para que el presidente Toledo tome conciencia de que su entorno esta más distraído en discusiones o persecusiones pueriles y no preocupada en tenerle al día los expedientes al día sobre los temas mas candentes.
El presidente, el salvaguarda de su propio prestigio, debe tomar alguna medida ejemplar, pues esta falta de seriedad informativa por parte del Estado, da una impresión de desorden y de poca fiabilidad.